La familia García-Pelayo La familia española García-Pelayo ganó varios cientos de millones en ruletas de casinos de todo el mundo en la década de los '90.
El método que utilizaron para ganar tanto dinero y tantas veces es completamente legal, ya que no hicieron trampa.
Se basaban en un método de análisis estadístico, es decir, un análisis de las desviaciones físicas de la ruleta y sus tendencias. Observando las ruletas, se percataron que éstas sufrían de una desviación.
Casi todos los integrantes de la familia estaban implicados en el asunto. Durante semanas tomaban números, mientras otros apostaban posteriormente. Así, el clan de los Pelayo ganó mucho dinero en el Casino de Madrid, en Barcelona, en Canarias, en Amsterdam, en otras ciudades europeas y prácticamente en el resto del mundo, incluyendo Las Vegas y Australia.
Las ganancias se elevaron a más de 250 millones de pesetas, durante tres años, a principios de los '90. Como era de esperarse, acabaron prohibiéndoles la entrada en los establecimientos de juego y los casinos cambiaron las ruletas de lugar, de modelo e incluso intercambiaron piezas.
El nombre de la familia está vinculado a artistas como María Jiménez o Joaquín Sabina.
García Pelayo ahora prefiere jugar al Poker en Internet. Con "esperanza favorable", claro está.
Si le interesa esta historia, podrá saber más al respecto en el libro "La fabulosa historia de los Pelayos".
Los "Eudaemons" La palabra "eudaemon" viene del griego: los griegos dividían a los demonios entre los buenos y los malos, como "eudaemons" y "cacodaemons", respectivamente. Los eudaemons se asemejan a la idea moderna de un ángel guardián.
En la década de los '70, un grupo de ingenieros de la MIT (Massachusetts Institute of Technology), que se autoproclamaban los "eudaemons", inventaron un zapato que contenía una computadora.
De esta manera, con el simple hecho de ponerse un zapato, podían calcular la velocidad a la que giraba la ruleta y darse cuenta en qué casillero caería la bola ¡con sólo mover el pie!
Los eudeamons jugaban a la ruleta de a dos: uno se ponía el "zapato mágico" y observaba todo, y el otro apostaba, confiado en la victoria. De esta manera, ganaron muchísimo dinero jugando a la ruleta.